El
miércoles 09/12/2015, en mi auto, solo, fui a Plaza de Mayo.
Cristina Fernández de Kirchner iba a hablar por última vez en su
carácter de Presidenta. Era algo que yo venía pensando desde el
discurso del 25/05/2015, que vi por televisión. Ese día, todo lo
que dijo fue tan emocionante para mí, que empecé a mentalizar un
último acto en Plaza de Mayo, donde yo iba a estar presente pasase
lo que pasase. No sé si alguna vez ocurrió que un Presidente se va
ovacionado
(creo que no.) Me imaginaba lo que sucedió: un montón de
gente llorando, abrazándose, temblando y agradeciendo las políticas
que se aplicaron en esa gestión. Esto va más allá de la sensación
que cada uno sintió en esa plaza: probablemente hubo algunos que
solo estaban ahí en agradecimiento de su situación personal. Yo
estaba ahí en agradecimiento de las políticas generales.
Recuerdo
que los primeros días de Junio, le conté a una chica que yo estaba
mentalizando ir el día que Cristina hablase por última vez. La
chica respondió: “Me la baja” (creo que se refería a su
lívido.)
Debo
reconocer que Cristina Kirchner me tenía hipnotizado. Todos los días
escuchaba sus discursos y me sorprendían. En general, anunciaba
cosas buenas para la gente, la aplicación de políticas que
mejoraban la calidad de vida. Pero además de la descripción de lo
que estaba pasando, Cristina siempre tiraba datos que iban más allá
de mi imaginación (y eso que yo leía todos los días los diarios
opositores, y en especial las columnas editoriales de los periodistas
más derechosos.) Comparaba a Cristina con cualquier otro político y
la diferencia me parecía incalculable. Luego, me divertía porque
los medios opositores extraían alguna frase llamativa de su discurso, y la
reproducían fuera de contexto para hacer que los que la odiaban la odiasen más. De
las cosas buenas que Cristina anunciaba casi nunca decían nada.
En
estos años yo estuve de acuerdo, en líneas generales, con la
mayoría de las políticas que aplicó el kirchnerismo. Me
sorprendían gratamente todos los días. Después de haber visto
tantos años de gobiernos aplicando políticas en contra de la gente,
ahora había uno que generaba políticas a favor. Y estaban
empecinados encima.
Creo
que el kirchnerismo nos metió una grieta que era necesaria. Y para
eso utilizó dos métodos principales:
01.-
La creación de la mística:
esto
solo lo puede lograr un gobierno que tome medidas populares, ya que
no puedo imaginar gente maniféstandose con un cartel que diga: “Viva
el egoísmo. Que los que no tienen nada se caguen” (muchos lo
piensan pero es muy raro que esa idea pueda crear mística, aunque en
Estados Unidos organizaciones como el Tea Party suelen lograrlo.)
02.-
La señalización de los enemigos:
quizás
un poco exagerado, pero nos convencieron que hay poderes que están
en contra de la gente, y que hay que tener huevos para enfrentarlos.
Lo vimos, costó caro, se hizo lo que se pudo. No era nada fácil.
Pero era hermoso ver que alguien por fin nos estaba defendiendo.
El
día que Cristina repetía: “Vamos por todo”, se refería
obviamente a más derechos para los argentinos. No gastaría mi
tiempo en discutir con alguien que piense que eso significaba: “Vamos
a robarnos todo”, como mucha gente cree.
La
grieta creada hizo caer las caretas. Me sentí insultado casi todos
los días por gente que odiaba que ayuden a los pobres o que
entendían que había que reinstalar un gobierno neoliberal. Tengo
amigos que piensan que “hay que matar a todos los negros de
mierda”, amigos con tendencias nazis y mickyvainillistas, amigos que te tiran abajo el
proyecto de darle una netbook a cada chico porque uno la vendió por
$ 200, y en general todo tipo de análisis superfluos que se basan en
carteras, tonos de voz y deditos apuntadores en lugar de analizar las
políticas.
El
kirchnerismo me enseñó que las políticas pueden mejorarle la vida
a la gente. (Hasta su aparición yo era de los que pensaba que todos
los políticos eran una mierda y “que se vayan todos”) Y que las
políticas que hay que discutir son, por ejemplo, proteccionismo o
liberación de las importaciones, ajuste o consumo, privatizaciones o
nacionalizaciones, desendeudamiento o endeudamiento, protección al
trabajador o a las empresas. Todas tienen puntos a favor y en contra,
todas benefician a algunos en contra de otros, pero eso es lo que hay
discutir. Ferraris, profesores de tenis, carteras Louis Vuitton, son
detalles con los que se entretiene la gilada. La corrupción incluso
pasa a un segundo plano al lado de la discusión de las políticas
generales. Para la corrupción está la justicia (aunque también muchas veces sea corrupta), y el que robó debe
pagar, sin excepciones. Pero mucho más importante son las políticas
que se aplican. Los políticos se pueden equivocar (y deben pagar)
pero el proyecto no se mancha.
Los
que odiaron este proyecto inclusivo, y los que trabajaron para volver a tener
un gobierno neoliberal, me resultan inentendibles. El gobierno de
derecha anunciaba en su campaña una devaluación (durísima para
todos aquellos que no pueden ahorrar) y una apertura de las
importaciones que probablemente deje sin trabajo a mucha gente. Ahora
hay que bancársela: 13.000.000 de personas votaron para que se ponga
en funcionamiento ese plan, aunque ya habíamos probado su ineficacia
varias veces. Hace solo 14 años que explotó todo luego que se aplicasen esas políticas. Tendremos que hacer otra vez la experiencia rezando que
destruyan lo mínimo posible.
Ese
es el presente, pero yo tenía una necesidad inmensa de agradecer
todo lo que se hizo en estos doce años y medio. Por eso fui el
miércoles a escuchar a Cristina, a expresarle mi conformidad con su
gestión, y a ver la gente emocionada y triste a la vez, llorando,
abrazándose, agradeciendo. Por eso la Plaza de Mayo el miércoles
estaba llena y emocionante. Y por eso le mando mi última mensaje a
Cristina: Cuidate, porque te necesitamos para el período 2020-2027.
Y gracias!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
(Y
cuando terminó el acto me compré un choripán con mi plata.)
3 comentarios:
Hola Ale, felicitaciones por tu blog.
Caí acá de casualidad buscando en Google un video de la escena de La Historia Oficial en que Chunchuna Villafañe le dice a otra mina "pero vos estás igual inolvidable compañerita, despreciable hija de puta por que no te vas un poquito a la mierda".
No lo encontré pero entre millones de posibilidades vuelvo a Luján jeje.
Enhorabuena, que vuelva el ciclismo barcelonés!
Saludos.
Gracias Newman! Abrazo
Y el 10/12/2019 volví otra vez a Plaza de Mayo. Y fue como un exorcismo. Hago mías las palabras del filósofo Zambayonny: "Yo soñé con la noche de hoy, bajo esta misma luz, y estábamos tan lejos que ahora la felicidad me dobla el corazón, me ayuda a respirar, después de tanto tiempo".
Publicar un comentario