Yo soy dueño de una parte de cada una de las 15 principales empresas argentinas. Obvio que no tengo decisión sobre la forma en que llevan a cabo sus actividades, pero soy dueño de una parte (o sea, me quedo mirando tele o escuchando a los Rolling Stones, mientras espero que ganen mucha plata). Entre ellas, soy dueño de una parte de Siderar (una de las que me da más satisfacciones), donde nos dedicamos a fabricar acero y le damos trabajo a más de 5.000 empleados, distribuidos en nuestras 9 plantas, además de controlar empresas mexicanas y otras. En el año 2008 ganamos $ 1.367.000.000 y en el 2009 $ 714.000.000. Por eso, el 22 de abril de este año decidimos repartir $ 382.000.000 entre todos los dueños (después de pagarles casi $ 5.000.000 a los directores.) Nos va bastante bien. En el primer semestre de este año, tuvimos ventas por $ 4.336.000.000.
Hoy nuestra planta está bloqueada por los representantes gremiales de los camioneros. Esto nos obliga a retrasar nuestra producción y las entregas a nuestros clientes, con la consecuente pérdida económica. Al parecer, esto ocurre porque mi empresa estaba contratando servicios de transporte que pagábamos más baratos porque les estaban pagando menos a los choferes, porque no les estaban liquidando sus haberes como indican las leyes vigentes. Cuando leo una noticia así, yo no pienso: “Malditos negros putos bloqueadores que nos hacen perder guita” sino que pienso “¡Qué pelotudo nuestro gerente que contrató a una empresa que no cumple con la ley!” Pero, como dice Humberto Grondona y Andrés Ciro: “Todo Pasa”. Igual, si yo mismo necesitara acero, no sabría dónde carajo se compra.
lunes, 23 de agosto de 2010
Un Nuevo Capitalismo
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