jueves, 20 de enero de 2011

Gateando En La Alfombra


Uno de las canciones más conocidas del disco conceptual de 1974 de Genesis The Lamb Lies On Broadway, se llama The Carpet Crawlers. Los que gustan del rock suelen discutir si esta canción trata sobre bebés que gatean en la alfombra (la traducen como salió en las ediciones argentinas: Gateando En La Alfombra) o si trata sobre imágenes de gente según una traducción más acertada: Los Que Se Arrastran En La Alfombra. Lo cierto es que el rock inglés progresivo setentista está lleno de imágenes complicadas, como el kirchnerismo. La gente progresista gusta de aquel Genesis comandado por Peter Gabriel, y los taxistas prefieren al Genesis hitero que comandó Phil Collins.

Mucha gente piensa que esta canción trata sobre bebés que son felices
porque no tienen otra preocupación que gatear en la alfombra.

Cuando uno observa a un bebé gateando, supone que el bebé está feliz. Probablemente no esté ni feliz ni triste, sino que solo está viviendo el momento. Así como los perros no tienen el cerebro suficiente para elaborar planes para estafar a sus amos, los bebés que gatean no se inquietan ante lo que les deparará el futuro. Ahora están gateando, pero pronto se meterán, sin ningún manual, en La Vida.

Quizás se metan en el universo berreta, donde traten de sacar las mayores ventajas de todo, ya sea recurriendo al robo a mano armada o a la evasión impositiva, ya sea coimeando o comprando cosas robadas, pensando que todo el mundo es igual a ellos (me asombra la cantidad de gente que pertenece al universo berreta.)

Quizás entren en el mundo de las drogas, donde pensarán que alterar los estados anímicos con substancias naturales o químicas es una buena forma de pasar la vida, conscientes o no del riesgo que eso conlleva.

Quizás entren en el mundo místico, donde intentarán buscar paz mental conectándose con algo que nunca entendieron bien qué es (los místicos y los consumidores de drogas son parecidos.)

Quizás entren en el mundo del cuidado de los cuerpos, donde si son mujeres intentarán vomitar todo lo que comen, se horrorizarán cuando la gravedad les gane a sus tetas, y se inyectarán líquidos en la cara creyendo que van a quedar más lindas; y si son hombres vivirán tratando de desarrollar sus abdominales, lograr la misma dureza peniana que antes y destapar sus arterias.

Quizás entren en el mundo de los amores imposibles, donde se despertarán cada mañana pensando en una persona a la que nunca podrán tener.

Quizás entren en el mundo de la hipocondría, donde se les brotará la cara si se enteran que la vecina de la otra cuadra tiene rubéola.

Quizás entren en el mundo de la defensa de causas justas, e irán a marchas para protestar contra la contaminación, el maltrato animal (incluyendo en este rubro a la mujer), la caza de ballenas, o la distribución de subsidios gubernamentales (en la mayoría de los casos, se meterán en estos mundos defendiendo sus propios intereses.) 

Quizás entren en el mundo de las grandes empresas, donde su única preocupación será pisarle la cabeza a sus compañeros de trabajo, para conseguir un ascenso, que los lleve a otorgarle casi 12 horas por día a esta empresa, quizás porque no se bancan estar en su casa.

Quizás se metan en mundos artísticos, donde lo único importante es el arte (y eso es bueno porque en el 99,9% de estos casos el dinero nunca llega.)

Quizás se metan en mundos donde sean totalmente dominados por sus padres, sus hijos, sus parejas o sus terapeutas.

Quizás se metan en otros mundos, o en combinaciones de los mundos anteriores.

Lo cierto es que, cualquiera sea el mundo en que se metan los bebés que están gateando en la alfombra, tendrán momentos de felicidad y de bajones. Esto es así porque nadie sabe para qué vinimos al mundo, cuándo te vas a morir, qué te va a pasar mañana, qué te pasa cuándo te morís. Nadie tiene el librito con las instrucciones, entonces vamos experimentando, y sale lo que sale. Acertamos y nos equivocamos. Ya lo dijo el músico más talentoso, Charly García: “Sabés que no aprendí a vivir, a veces estoy tan bien, estoy tan down, CALAMBRES EN EL ALMA, cada cual tiene un trip en el bocho”.

Nadie está libre de las alegrías y los bajones, que se producen, más allá de por los desórdenes químicos, por la observación de la realidad, y en particular por la comparación con otros. Un rico entra a su mansión y piensa “¡La pucha que vale la pena estar vivo!”, pero al rato se deprime porque un conocido de él tiene una mujer más linda y menos hinchabolas. Un villero vuelve a su casa, esquivando charcos, luego de todo un día de laburo, y piensa que su vida es una mierda, hasta que se pone a jugar con su hijo, se olvida de todo y siente una alegría inmensa. Los dos tienen sus alegrías y sus bajones con la misma intensidad.

Al parecer, este tema de las variaciones de los estados de ánimo, me obsesiona bastante. Escribí sobre esto acá:








Y seguramente voy a seguir escribiendo porque me voy a morir sin entenderlo.

http://www.youtube.com/watch?v=P-x184UJGBM




9 comentarios:

La Tilinga dijo...

La gente que tiene un propósito en la vida, por más vil o insignificante que a otros les parezca no tienen ese tipo de planteos que vos y yo hacemos tan frecuentemente.

Fijate que los médicos con verdadera vocación se sienten útiles salvando vidas y rara vez tienen crisis vocacionales por más que su trabajo apeste, Dr. House pierde su trabajo y se pega un tiro. Mi novio también es así, para él su trabajo es su pasión.

Los barrabravas también la tienen clara, ellos están en el mundo para cagar a trompadas a los de los equipos contrarios. También los que luchan con cocodrilos o van en busca de serpientes, para ellos cada día es una aventura.

El millonario tiene "ennui", todo lo que quiere lo consigue -incluso una mujer más linda y menos rompebolas- y por eso no siente la adrenalina de la conquista. Los otros simplemente tienen depresión y van a la psicóloga dos veces por semana.

Dato: Argentina es el país con mayor cantidad de psicólogos por habitante :P

Ale R dijo...

Estoy de acuerdo en casi todo. Podría haber descripto a los que se meten en un mundo laboral que los apasiona, causando la envidia de los que no sabemos qué mierda queremos hacer con nuestras vidas.

Creo que a los barrabravas los incluí en los pertenecientes al mundo berreta. No creo que la tengan tan clara.

No estoy de acuerdo con que el millonario consigue todo lo que quiere, menos "la mujer más linda y menos rompebolas". Podrá conseguir un gato restaurado y dominada, pero para mí "la más linda" es otra cosa.

Y no sé que quiere decir "ennui". Saludos y gracias por comentar.

La Tilinga dijo...

Para mí los rugbiers son como barrabravas pero con estudios de posgrado y que a la hora de cagar a trompadas a los otros una vez por semana, siguen algunas reglas y se entrenan :P Berretas o cool ambos tienen un propósito similar en la vida.

Quizás el millonario no consiga a la mujer más íntegra ni a la más inteligente, ¿pero qué tipo de mujeres quieren ellos? Mirá con quién se casó Donald Trump, Hugh Hefner, Macri, etc. Mi viejo no es millonario, pero consigue que minas físicamente muy lindas de 30 y pocos quieran con salir con él... Y esas minas no son gatos, algunas son directoras de empresas, minas con alguna profesión respetable, que seguramente son moralmente cuestionables. Pero ellos son felices así, si quisieran a la más íntegra o a la más inteligente hace rato habrían sponsoreado una beca en ciencias o medicina. ¿No viste Lord of War? La plata no hace a la felicidad pero sí hace que uno logre casi todo lo que quiere -menos milagros-, siempre que se tengan dos dedos de frente.

Como dice un amigo, la única manera de saber que una mina no está con vos por la plata es si ella está mejor que vos. Si no es cuestión de fe nada más :P

Ennui es el aburrimiento de los ricos.

Saludos!

Ale R dijo...

Ok, no dudo que haya gente como tu viejo (a quien imagino que su carisma es más importante para esas mujeres que su pinta o su billetera), pero la pregunta sería: a pesar de todo eso... ¿no tiene bajones?
O sea, puede tener super solucionado el problema de "las minas", pero apuesto a que se bajonea por otras cosas (quizás no sea del tipo demostrativo de bajones, pero descontá que los tiene.)

La Tilinga dijo...

Te recomiendo la peli "Lord of War" con Nicholas Cage. No quiero contar demasiado para no arruinar la película, pero el que tiene claro su propósito en la vida (ya sea porque es bueno en eso, tiene vocación, etc, etc) rara vez tiene bajones aunque su vida sea una mierda a los ojos de otros.

A veces no es ni la plata, ni el amor ni la familia lo que hace sentir a una persona satisfecha consigo mismo; es sentir que tiene pasión por algo (sea algo vil o loable).

Ale R dijo...

La vi esa película, pero no la recuerdo tanto. Igual, no creo que esos tipos no tengan bajones. Se bajonearán por otras cosas, pero seguro que se bajonean.

Además, prefiero recordarlos como los ilustró Bob Dylan en su Master Of War de 1963.

http://www.zappinternet.com/video/gumRxuHhiM/Bob-Dylan-Masters-of-War

tilinga dijo...

Que se bajoneen con motivos es lógico, pero sin motivos específicos no. En especial siendo hombres, las mujeres le podemos echar la culpa al SPM...

Un amigo mío se recibió de contador con honores en la UBA, ganaba bien por ser Jr. pero odiaba su laburo (hacía auditorías y esas cosas) y tenía bajones muy seguido... Hasta que un buen día decidió seguir con su hobby de actuación y entrar a laburar en publicidad. Hoy es otra persona, la novia que no lo aguantaba más ahora está re enganchada y están bien.

Obvio que no digo que hay que dejar todo para ser artista porque también hay que pagar las cuentas. Pero, por ejemplo, una amiga también odia su laburo pero además es fotógrafa y escribe; eso la hace sentirse satisfecha porque son actividades que la apasionan. Tiene un motivo para levantarse de la cama con ganas de hacer lo que le gusta cuando vuelva de laburar.

Ester Minio dijo...

La tal "Tilinga", le hace honor al nick (aunque sospecho que lo adoptó con un propósito supuestamente sarcástico).
Creer que por muy doctor, barrabrava o ejecutivo que alguien "sea" (Ya es dudosísimo estimar que existan tales entes), por muy determinado en seguir el férreo camino de la vocación que se encuentre, por mucha "pasión" que incendie sus venas, esa persona está a salvo... eso una frivolidad. La gente que no se cuestiona no es admirable, todo lo contrario; las personas inteligentes suelen naufragar en un mar de dudas, y lo bien que hacen, considerando que no hay tierra firme donde anclar (el que crea que sí que alabe a Dios (sea este Jesús, Jah, la Medicina, el prójimo, el ego, don Dinero) y se vaya pudriendo lentamente sin atreverse a abrir los ojos).
No hay doctores, ni artistas, ni papás ricos, ni esposas, ni novias turras o fieles, Tilinga. El texto trata de algo más profundo, que surfeaste sin comprender. Este es el ser sin historia, el animal acorralado por el dolor incurable de existir. Nada satisface del todo a un ser humano lúcido. ¿Viste el cuadro "el grito"? De eso habla Rampazzi, con simpleza y gran precisión esta vez.

(Igual este posteo merecía comentarios de mayor altura, y mirá...terminamos rebajándonos a brindar explicaciones para "evidentes estudiante universitarias" que ni siquiera se avivan. That´s life)

Ale R dijo...

Ester:

Primero estoy absolutamente sorprendido. De la bardeada total a que encontraras un texto de "gran precisión" es un cambio de paradigma muy grande. Me hizo acordar al otro día cuando una chica desconocida me dijo: "No puedo creer que siendo tan lindo seas tan boludo", mientras yo toda mi vida había pensado que era feo y que por eso mi única alternativa era decir algo que pareciera "inteligente".

Después creo que, hace más de 3 años, la Tilinga trataba de plantear que se podía vivir sin bajones (remarcando lo de tener un objetivo en la vida), quizás porque la desesperaba saber que todos vamos y venimos con las alegrías y los bajones. Igual, creo que no hay que subestimar a la Tilinga porque tenía un blog poderísimo. Y respecto a su nombre creo que se lo puso porque tenía la capacidad de reírse de sí misma.
(Hace unos meses estuve con una chica que daba clases de historia en institutos de adultos muy cheguevaristas, y tenía toda esa onda nacional y popular, pero al mismo tiempo reconocía una adicción a los zapatos de Ricky Sarkany (tenía más de 25 pares) y decía: "Hay una evidente contradicción adentro mío")

Saludos, Ester, y pasá más seguido porque si no te extraño.