lunes, 25 de octubre de 2010

Entrar A España

En agosto del 2008, durante mi tercera visita a Barcelona, tuve serios problemas para poder ingresar a España. Dos empleaduchos de migraciones, con mucha mala onda y bastante caras de pelotudos, me trataron como si fuera una mierda, seguramente creyendo que yo estaba mintiendo y quería quedarme a vivir en ese país, mientras yo solo aspiraba a tomarme unas birras con mis amigos y mirar unos topless en la playa. Yo pensaba: “Estos dos pelotudos no saben que soy fanático de Charly García y no viviría en otro lugar que no sea Argentina porque me muero si me pierdo un recital”.

Cuando llegué al Aeropuerto de Barcelona, me pidieron los papeles, y al comprobar que no tenía reservas de hotel, me pidieron el teléfono del amigo con el que me iba a quedar y me hicieron pasar a un “cuartito”. De ahí en más, durante dos horas, me llamaban cada quince minutos, me hacían preguntas y me devolvían al cuartito. Me empecé a poner muy nervioso. Para colmo, me dieron ganas de cagar, y había un baño bastante alejado pero tenía miedo de ir porque quizás justo me llamaban y podrían pensar que me había querido escapar (había mucha mala onda) (igual, mis ganas de cagar fueron más fuertes y fui al baño a cagarme en España.) Había varios más que estaban en la misma situación, a las puteadas.

Cada vez que me llamaban, me interrogaban con caras de malos, sin creer mis argumentos. Además, se burlaban de mí porque me veían nervioso y pálido. Incluso, sugirieron llamar a un médico (!!!!). Entre las decenas de repetitivas preguntas, me hicieron mostrar los mil euros que yo había llevado para gastar. Mi nerviosismo se debía a dos razones: veía que no me iban a dejar entrar, y además en mis huevos tenía 20.000 euros más que el hermano de mi amigo le había mandado a mi amigo, y yo había decidido no blanquear porque iba a reafirmar su puta teoría que venía a quedarme en España. En un momento, sacaron de la computadora una foto de mi amigo (que, con su cara de delincuente, no ayudó mucho) y me preguntaron si era él. Al final, logré pasar por dos razones: (a) porque entré a Internet a mi cuenta bancaria y les mostré las acreditaciones de mi sueldo (les tuve que explicar que era el aguinaldo, y esperar que hagan la conversión monetaria de pesos a euros) (confirmé que les costaban mucho las matemáticas) y (b) porque en la página web del lugar donde trabajaba figuraba mi nombre e incluso una resolución donde se me nombraba hasta diciembre del 2009. Imprimiéndose todo eso, pero con mucha mala onda, me dejaron pasar a su puto país, como si me estuvieran haciendo un gran favor.

Ahora escucho seguido que muchos argentinos están teniendo problemas similares, pero directamente no los dejan entrar. Gente con becas de investigación, madres que van a ver a sus hijas embarazadas, asistentes del grupo de rock Divididos, todos fueron rechazados y maltratados a las puertas de España, incluso encarcelados por unos días. Por lo tanto, he aquí mi mensaje a las autoridades migratorias de España: NINGÚN ARGENTINO QUIERE IR A TRABAJAR A SU PUTO PAÍS DONDE, POR APLICAR LAS MISMAS POLÍTICAS NEO-LIBERALES ESTÚPIDAS QUE APLICAMOS ACÁ EN LA DÉCADA DEL 90, TIENEN 25% DE DESOCUPACIÓN Y UNA DEUDA IMPAGABLE QUE LOS VA A RECONTRACOMPLICAR LOS PRÓXIMOS AÑOS (Fuente: Diarios argentinos (vende-patrias, delincuentes y garcas), y experiencia por ya haberlo vivido en Argentina.)

2 comentarios:

La Tilinga dijo...

Muy buen relato, es muy coherente tu reflexión final, con el % de desocupación que hay actualmente en España, pero además porque a menos que uno vaya con un contrato, que tenga asegurado laburo (y para eso obvio que tiene que tener los papeles en regla), porque irse de ilegal a cobrar un sueldo bajísimo en negro y vivir mal, eso es solamente para alguien que no le hace diferencia vivir así en ninguna otra parte del mundo.

Lamentablemente supongo que para eso te hicieron entrar en la página de tu banco/laburo para constatar que tenés una profesión acá que no vas a dejar, supongo que además habrán indagado por tu estado civil y tus familiares. Para las mujeres el asunto es mucho peor, sé de minas que recibieron una propuesta laboral firme y no pudieron aceptar porque les negaron la visa por 10 años en EEUU. Y el motivo es básicamente porque una mina joven, soltera, tiene altas probabilidades de engancharse a un lugareño, quedándose para toda la vida como ciudadana :P

AleR dijo...

Pobres los lugareños que se pierden la carne argenta por culpa de sus gobiernos desconfiados.