viernes, 23 de marzo de 2012

Gabriel Medina y Mario Santos Investigan El Problema De Un Alumno De La Escuela Primaria


Sospecho que ayer Telefé repitió el T02E05 de Los Simuladores, porque en mi anterior blog, que suele tener un promedio de 40 entradas por día, hoy entraron 382 solo para ver esta entrada que había publicado el 16/02/2007.

http://arampazzi.wordpress.com/2007/02/16/gabriel-medina-y-mario-santos-investigan-el-problema-de-un-alumno-de-la-escuela-primaria/


Santos: ¿Qué tenemos, Medina?

 
Medina: ¿Podés bajar un poco la luz, Lampone, por favor? Gracias.
Pablo Gerdell. Tiene doce años. Cursa el séptimo grado en la escuela “María Antonio Loreto”. Mide un metro cuarenta y cinco y pesa sesenta kilos. Debido a su exceso de peso y a la falta de habilidad deportiva ha sido acreedor de distintos apodos: “Caminata Lunar”, “Bola De Fraile”, “Redondel”, etcétera. Es fanático de las historietas y las películas de superhéroes. Tiene todos los muñequitos de “La Guerra De Las Galaxias” y todo el merchandising de “X-Men”.
Sus padres: Débora y Guillermo. Él es un adicto al trabajo. Ella es una obsesiva del cuidado de su cuerpo. Ninguno de los dos le da a Pablo la contención que él necesita. Se pasa horas aislado en su cuarto dibujando. Aunque ellos no lo noten, él es un excelente dibujante.
 
Santos: Tiene habilidad, tiene imaginación.
 
Medina: Los temas son recurrentes: los superhéroes. En el margen de sus dibujos aparece este nombre: Daniela. Yo creo que Pablo, silenciosamente, está enamorado de esta chica. Es la única Daniela que aparece en el grupo.
Pablo es el típico chivo expiatorio del grupo. Es víctima de muchas cargadas que le hacen todos sus compañeros. En general van todas destinadas a su pasividad. Los compañeros no lo integran en los juegos, y él no sabe como hacer para integrarse. Soporta estoicamente todas las bromas, especialmente las de este chico.
Alejandro Goldberg: maleducado, prepotente, agresivo. Supo rodearse de un grupo de amigos que le festeja todas sus maldades. Se la pasa chateando, usan nicknames y apodos, que cambian hasta tres veces por semana.
 
Santos: Vamos a tener que hacer una investigación de fondo.
 
(Tiempo después)
 
Medina: Desde el enfoque jungiano hay dos tipos psicológicos de personalidad: los extrovertidos y los introvertidos. A este último pertenece Pablo Gerdell. Prefieren un mundo imaginario al real. Son idealistas, fantasiosos e indecisos. Es por eso que su problema es la socialización y la inserción en un grupo.
 
Santos: Los grupos tienden a definir rápidamente roles bien marcados. Así tenemos en un extremo al líder negativo, y en el otro al chivo expiatorio. Este es el sujeto que sirve como descarga de las tensiones, culpas y proyecciones negativas de todos los integrantes del grupo.
 
(Lampone recuerda cuando lo cargaban en la primaria gritándole: “Lampone, te agachás y te la ponen.”)
 
Ravenna: ¿Te sentís bien, Lampone?
 
Lampone: Sí, me distraje un poco.
 
Santos: Bueno, a esta edad Pablo está terminando de estructurar su personalidad, de modo que el rol que asuma durante estos años, será vital en su vida adulta. La psicología moderna reconoce que las habilidades emotivas no resueltas son verdaderas trabas emocionales para cumplir con los objetivos de la vida social.
 
Medina: El problema es que cuando están distribuidos los roles, es muy difícil rebatir esta situación.
 
Lampone: ¿Y qué alternativas hay?
 
Santos: “Las Máscaras Modificadores de la Personalidad”, Dra. Ana Oculley, Universidad de Chicago.
Las culturas primitivas solían utilizar máscaras como instrumento para expresar una posibilidad latente en el individuo. La persona logra transformarse en el personaje que ha elegido al colocarse la máscara y asumir esa personalidad. Puede ser quien realmente es sin la mirada condicionante del afuera. La pasividad de Pablo Gerdell respecto a las agresiones de sus compañeros es aparente. Seguramente por temor, esté reprimiendo sus reacciones naturales.
 
Medina: Ya lo creo. Yo coloqué una cámara en su cuarto de baño que confirma tu teoría.
 
Ravenna: Yo tengo una pregunta. Obviamente no tengo ningún inconveniente en que ayudemos a este chico. Pero ¿quién se va a encargar de los costos del operativo?
 
Santos: Se los vamos a transferir a terceros.
 
(Lampone vuelve a recordar su primaria.)

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